Una rola para escuchar cuando quieras mandar todo alv
Hay momentos en los que simplemente ya no quieres escuchar a nadie. Ni consejos, ni comentarios “bien intencionados”, ni gente metiendo la cuchara donde no le toca. Justo para esos momentos llega reetoxa con una canción que se siente como un respiro largo, profundo y muy necesario, envuelto en una vibra synth rock que te deja flotando.
Este tema nace de una situación incómoda, de esas que te hacen apretar la mandíbula y contar hasta diez. Jason, quien lidera el proyecto, transforma una experiencia personal bastante molesta en una canción que no busca pelearse con nadie, sino soltarlo todo de una forma mucho más inteligente: a través de la música. Y eso se nota desde el primer momento, porque aunque hay enojo detrás, lo que predomina es una sensación de libertad.
La canción arranca con una atmósfera agradable, casi seductora. No te lanza el conflicto en la cara, al contrario, te invita a entrar poco a poco. Los sintetizadores crean un entorno envolvente que se siente ligero, mientras la base rítmica va construyendo una energía constante que te mantiene atento. Es de esas rolas que te atrapan sin que te des cuenta y cuando menos lo esperas ya estás moviendo la cabeza al ritmo.
Cuando la voz aparece, lo hace con mucha seguridad. No suena desesperada ni explosiva, suena firme, tranquila, como alguien que ya entendió que no vale la pena desgastarse por opiniones ajenas. Ese contraste entre una historia tensa y una interpretación tan serena es uno de los grandes aciertos del tema, porque lo vuelve fácil de disfrutar incluso si no conoces el contexto completo.
A nivel musical, la combinación funciona de maravilla: sintetizadores bien colocados, batería con carácter, guitarras que entran justo cuando tienen que entrar y un bajo que sostiene todo con elegancia. El resultado es una canción que puedes bailar, cantar y repetir sin cansarte, aunque el trasfondo sea más profundo de lo que parece a simple escucha.
También es interesante ver cómo este álbum se permite explorar nuevos caminos. Si ya conocías el proyecto, notarás que aquí hay un giro fresco, una apertura a sonidos distintos sin perder esa esencia rockera que lo define. No se siente forzado ni fuera de lugar, se siente natural, como un siguiente paso lógico.
Al final, esta canción funciona como una especie de recordatorio: no todo comentario merece respuesta, no toda opinión merece espacio en tu cabeza. A veces basta con subirle al volumen, dejar que la música haga su trabajo y seguir adelante con más calma. Si andas saturado, cansado o simplemente necesitas desconectarte un rato.


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